Un relato de Amor... Jueves...17...



































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“Un  relato de amor…”





- ¡Tú eres la representa mi Hogar! 
Mi ser…Lo que no puedo presentar a nadie…
Mi esencia...Mi sombra, mi pensar...
¿Qué otro cosa puedo decir?
Te adoro…Te extraño…
Y cuando a tu lado estoy…
Me afirmo a mí mismo, me consolido...
¿Cómo sería vivir siempre bajo tu cobijo?
¡Hombre bendito el que posea tu presencia, tu esencia, tu ser!
- ¿Y por qué no te quedas? - Ella lo miró con ojos de profunda tristeza.
- Casa no tengo. He de construirla para luego poder presentártela…
- …Casa tengo y si tú quieres conmigo puedes vivir… - Le refutó tenuemente, mientras lo contemplaba plenamente.
- Claro si tú quieres… - Se contemplaron largamente y en algún momento se entrelazaron en un intenso y profundo beso.
El aliento de contuvo...
Los cielos surcaron a su alrededor...
Las nubes danzaban en cielo, plenas de Amor...
Las flores germinaron ante ese fuego...
Las avecillas se inspiraron en su mejor canto...
El reloj detuvo sus manecillas...
El sol ocultó su calor, suavizó su viento puro y refrescante se sintió...
La naturaleza se alió con ellos…
La brisa suspiró…
La luna  -aun escondida-   mostró su mejor rostro…
Todo se contuvo ante ese aliento amoroso…
No hablaron durante un largo tiempo. 
Abrazados se besaban con mucha ternura y frenesí. 
El tiempo se contuvo y todo se quedó en espera…
Él levantó su cabeza y comenzó a relatarle uno de los muchos cuentos de su padre  –cuando siendo apenas un niño le contaba-   y ella quedaba embelesada escuchándolo...Viajó con su amado a ese tiempo imperecedero en dónde su futuro suegro le señalaba.
A lo lejos una bella melodía se dejó sentir…
Suaves y melodiosas notas ensalzaban su suave  andar... 
Qué ternura ennoblecía ese instante...
Cuyo tiempo se perdió entre las montañas nevadas.
Viajó con él por las muchas centurias y se colocó a su lado –estuvo presenciando cuando su padre (su futuro suegro) con mucha pausa le contaba-  hasta pudo contarle sus muchas arrugas (Que el tiempo otorga a los experimentados.) y ella tomada  de la mano de Juan, enjugaba con tranquilidad,  apacible y hasta  la forma tan amena y divertida en que narraba. 
Admiró a su padre y amó mucho mas a su hijo.
El amor que sentía por él, crecía en forma exponencial.
Y ella se consolidó con esa unión. Se permutó.
No pedía nada mas. Todo la llenaba y la rebosaba.
Pasó un tiempo precioso. Ambos admiraron cada zumbido.
Cada chasquido de las hojas al recibir el súbito viento.
Junto a él, ella fue testigo de cada uno de los distintos y estridentes sonidos.
El croar de los muchos sapos y ranas.
Del zumbido de los vientos que pululan siempre. 
El aullar de los lobos solitarios.
El cántico callado de algún pajarillo.
Los extraños y zigzagueantes vuelos de  aves nocturnas.
- …He de continuar mi camino… - Le informó después de unas cuantas horas de vigilia.
Ella le protestó…
- Pero… ¿Qué te impide quedarte? 
Aquí puedes contar conmigo. 
Yo seré tu sombra. Te amaré hasta el cansancio...Y siempre para ti estaré.
Te acompañaré en todo lo que desees emprender. 
Seré tuya y tú serás mío.
Nuestra unidad, dará frutos sanos.
Nos fundiremos en la eternidad.
¿Qué nos puede separar?  – Él la contempló por largo rato.
En verdad ella tenía razón. 
Puesto que solamente bastaba que él le aceptara su invitación…Pero…Pero.
Habían muchos poderosos impedimentos y el mas fuerte era que esa casa, en la que ella vivía había sido fruto de la unión de su anterior matrimonio y a él en lo especial, le antojaba que no era lo correcto.
Ansiaba para ellos, algo nuevo, en donde pudiesen vivir sin el recuerdo amargo de un pasado que ninguno quería evocar...
...En dónde cada uno anduviera a plenitud,
un nido de amor armado con cada gramo de pasión, de dedicación, de gratitud, de belleza y de entrega total e imperecedera.
Lo mejor siempre para ella.






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