“Mientras él trabaje…Yo
me divierto”
Y ya problema resuelto.
A buscarse a otro que si pueda darle sus
“gustos”
Ella lo valía.
Y eso le exigía.
Soñaba con esa cantidad tan grandes de
“regalitos” que su pareja le traería, mientras ella lo esperaba en la comodidad
de su refugio.
Y se prestaba anunciarle si había moros por la costa.
Y como estaba despejado, sus señas le
hizo.
Y de la incipiente oscuridad emergía de
una forma rápida y eficiente.
Y así de esa forma se le escurrió a su
celosa madre.
Y ya en la esquina, dobló y suspiró con
gran alivio.
- …Esta noche como que está “pesadita” –
Se dijo al sentirse que su carne se le arrugó y un fuerte corrientazo le brotó
de alguna parte de su espina dorsal.
- ¡Vergus! Tengo todos los pelos parados.
¿Qué será toda esta vaina? – Se detuvo
para frotarse todos sus brazos.
- ¿Será cierto todos sus cuentos? –
Helado se sintió.
Se frotaba con intensidad.
Y hasta llegó a considerar como verdadero
lo que tantas veces le advertía su vieja.
Pero de repente y en un lapso de machismo
se dijo…
- ¡Va! ¡Puros cuentos de viejas!
¡A mí me teme Satanás! -
Sacó un arrugado cigarrillo y sacando los
fósforos de una cajita ya corroída por el tiempo y por su uso.
Sintió miedo. Se cuidaba de un ataque
repentino.
- Hay mucho loco violento suelto. – Se
dijo justificándose.
Accionó uno en varias ocasiones y con
rabia lo desechó sacando en el acto otro.
- ¡Esta porquería no quiere prender! –
Golpeaba con fuerza los fósforos.
- ¡Que el demonio se me aparezca y soy
capaz de escupirle la cara! ¡Pajúo! – Miraba retadoramente a todas partes,
seguía sintiendo ese frío de muerte que lo entumecía.
Hasta que al fin pudo completar su faena.
Ya se sintió satisfecho, el humo que
corría por sus pulmones le inyectaba esa energía que lo fortalecía.
No era
marihuana, no era éxtasis.
Ni coca, pero en
su ausencia…Bien valía.
Dio varias
profundas bocanadas, y hasta casi se lo fumaba en su totalidad, pero se
contuvo, tenía que durarle mucho mas tiempo.
Y cantando una
fastidiosa cancioncita que hasta ya lo habían etiquetado con ella, danzando de
una forma muy banal, pero sin hacer ningún tipo de ruido…el solito se oía y el
solito se entendía.
Escuchó un sordo
sonido. Extraño.
Ronco y muy
prolongado.
Se contuvo su
respiración. Sus ojos parecían salirse de sus orbitas.
No podía dar
crédito a esto.
Y lo encontraban
en plena calle.
Lejos de la
comodidad de su hogar.
Se arrepintió de
haber salido a esta hora, mejor hubiese sido…mas tarde.
…Pero ni modo,
no le daba tiempo de retornar a su cuarto.
Nada ni a nadie
pudo divisar. Soledad por los cuatro
costados.
Luego otro
rugido o gemido, no supo definirlo, pero mas profundo, sus decibeles eran
demasiado bajo.
- ¡Ayyy
mamacita! ¿Quién me manda a ser tan terco?
Su estomago se
removió. Le dolió.
Se arqueó
fuertemente.
- ¡Duele! – Le
salieron unas cuantas lágrimas del dolor.
Hasta le dieron
ganas de ir al baño.
- ¿…Pero a dónde
podré…Defecar…?
Temió haberse
ensuciado su pantalón.
¡Horror! ¿Se
hizo en su interior?
- ¡No, nunca! –
Se palpó sus nalgas.
Se olió con
insistencia. Temiendo lo peor…
- ¡Qué buena
vaina me están echando ahora!
En su
desesperación olvidó su propia seguridad, así que temiendo siempre un repentino
y cobarde ataque…Pero es que esto…
No podía ser
cierto…
Y nada. Todo
seguía normal.
- ¡Macho que se
respeta…! No se ca.. ¡En su pantalón! – En forma insistente insistía en
cerciorarse de que nada de eso le había pasado.
.......Muy agradecido por estar leyendo mis relatos...Mañana Miércoles....Otro mas....
No hay comentarios:
Publicar un comentario