"Cachirulo"
Si me atacan yo respondo: ¡Atacando!
Y si que no tengo pelitos en la lengua.
¿Ok?
¿Así que, qué van a hacer?
¿Seguir portándose mal como este Gordito?
- …No jefe, no. ¡Nosotros nos vamos a portar bien!
- ¿Seguro?
- Sí, sí
- Ok. Lo voy a pensar nuevamente.
Y ya se los he repetido hasta el cansancio…
¡No tolero la indisciplina! ¿Estamos?
- ¡Sí jefe!
- ¡No tolero que duden de mi palabra! ¿Ok?
- ¡Sí jefe!
- ¡No acepto que me desobedezcan! ¿Ok?
- ¡Sí!
- ¿Sí…Qué carajo?
- …Sí…Que no le desobedeceremos, jamás a nuestro Supremo Comandante en Jefe y Jefe de todos nosotros.
- ¿Seguro?
- ¡Sí jefe seguros!
- ¡Es bueno que se lo recuerden! Que yo por las buenas, soy como una madre, pero por las malas, soy su peor pesadilla. ¿Así que se van a olvidar de mis palabras?
- ¡Jamás jefe!
- Y les permito, que me tuteen así como lo están haciendo ahora.
¡Pero  cuando me haga un magnate…Seré algo así, como un Comandante en Jefe!
¿Saben lo que eso significa?
-…Sí…Decimos que no jefe…
- ¿Es si o es no?
- …No entendemos…Usted nos habla como si nosotros tuviésemos su inteligencia… - Replicó humildemente El Atorao.
- …Jefe…Usted es muy curto…Yo no logro entenderlo…Perdóneme… - Le dijo suplicante El Avión.
- ¡Eres más sabio de lo que presumía, mi Avioncito…!
- …Perdóneme que sea tan burro… - Continuó el subordinado.
- ¡Está bien, Avión, está bien! Te: ¡Perdono!  …Y aprovechando esta Amnistía…La haré: Amnistía General.
- …Perdóneme jefe…Ahora soy yo el que no logro entender nada…Recuerde que yo también soy un burro… - Agregó El Temblao.
Éste lo miró al principio con rabia en sus ojos, pero al asimilar muy bien sus palabras, encontró que su inferior, no lo estaba atacando.
Así que se tomó unos segundos, mientras miraba con mirada encendida en cólera a todos sus adláteres.
Se enseñoreó entre todo su auditórium.
Y en su análisis  se comprobó a sí mismo, que no corría peligro alguno.
Carraspeó de una forma soez.
Como si fuera el macho cabrío.
 - …Sí, pensándolo bien: ¡Declaro la amnistía General!
Y declaro, este día: ¡Júbilo Nacional!
Así que a partir de este momento y hasta que declare otra cosa.
…Cada uno de ustedes, hará exactamente lo que yo les ordene.
Así, que por los momentos, cesaré en mi docta labor y me dedicaré en consecuencia a analizar otros escenarios del devenir cotidiano.
Como por ejemplo…La distribución equitativa de todos nuestros ingresos en consonancia con nuestros egresos.
Esto quiere decir, que solamente yo y nadie más que yo, decidirá el destino que cada partida le toque partir.
Por otra parte es conveniente aclarar, que bajo ninguna circunstancia, ninguno de los presentes ni mucho menos de los asistentes  podrá ni siquiera, pensarlo.
(¡Ayyy  mi Madre! Ya se le incorporó el espíritu de la disuasión.
¿Y ahora qué podré hacer?
…Nada, tendré que quedarme aquí…Mirándolo…
Pero sin pensar en nada más.
Y es casualmente en momentos que como este…Es sumamente peligroso.
Es mejor mirarlo, pero no darle ninguna impresión de que estoy pensando en nada.
Tengo que respirar, pero que no se entere de esto.
Tengo que mirarlo, pero que no se crea que lo esté viendo.
Debo prestarle atención, pero mi mente puede vagar…Pero yo no.
Es delicado, si me quedo y él se entera…Me mata.
Pero si me voy, y no me ve…También estoy frito.
Debo ser visible, pero a la vez: Invisible, tanto en mente como en cuerpo.
Es bueno aparecer ante él, como si fuera un baboso  pero si lo hago creer que soy así, a la vez me condeno…Pero tendré oportunidad de sobrevivir.
Tengo que vivir y respirar, pero darle seguridad de que ni le quito espacio, como tampoco le estoy quitando su oxigeno.
Y si quiero seguir  moviendo y existiendo, tengo que ser transparente, así pierda mi esencia.
¿Total? ¿De qué me sirve enojarlo?
Mi vida, solamente es preciosa para mí.
¿Y para él?
Él solamente. Es su sol y su luna.
Es el compendio, de lo que necesita.
¿Los demás, como yo?
Existimos. Solamente para llenarle un vacío, del cual él solamente se percata.
Mejor, sigo poniendo mi cara de pendejo.
Y en ocasiones como esta…Tienen su valor.
Y la prueba de ello, es que contra mí, nunca ha atentado. Me llaman: El Avión.
Y les hago creer, que soy una tortuga.
Pero soy más astuto, que muchos de los aquí presentes…Entre ellos: El Gordo.
¡Estúpido!
Por andar de baboso, te rajaron la panza.
Conmigo esto no ocurrirá…Y espero
Que nunca ocurra eso) El Avión, meditaba mientras trataba de pasar desapercibido.
El resto, no encontraba qué posición asumir.     
Se movían de un lado a otro, pero con temor, de irritarlo nuevamente.
Y conociendo que su carácter era sumamente inestable 
.....Este relato: "CACHIRULO"  es una Novela cuya temática es muy interesante y por lo que me estoy dando cuenta, le está gustando a muchos de mis lectores. ¡Saludos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario